Història

 

En el paisaje urbano y rural de este municipio se diluye un origen árabe que nació de la presencia de tres pequeñas alquerías, “Els Llocs”, que con el paso del tiempo dieron lugar a Setla, Mirarosa y Miraflor, núcleos unidos definitivamente en 1971 y conocidos popularmente por el nombre de Els Poblets. El 25 de noviembre de 1991, por Decreto 216/91, del Consell de la Generalitat Valenciana se acordó el cambio de denominación del municipio. Que pasó a llamarse oficialmente Els Poblets. La franja costera de esta localidad, alberga el testimonio de pobladores más antiguos y nos recuerda que estamos sobre el trazado dela Vía Augusta, que comunicaba toda la costa mediterránea de Hispania. En el yacimiento romano de l´Almadrava encontramos diversos habitáculos pertenecientes a una alfarería, con depósitos para la arcilla, talleres y habitaciones para los trabajadores. 

 

Entre la brisa del mar y un tranquilo sol

Els Poblets, flanqueado por una importante arteria hidrológica, el río Girona, nos acoge aún hoy en un ambiente relajado, familiar; en un pequeño paréntesis de tranquilidad donde perviven, en el recorrido de sus calles y sus caminos rurales, edificios singulares que invitan al paseo sosegado y curioso. Testigos acallados de un entorno eminentemente agrícola, casas de labranza o almazaras que centralizaron la recolección del olivo, del almendro, y como no, de la vid.
Y en el núcleo urbano, dos templos: la pequeña iglesia de Sant Josep y la parroquia del Salvador, con la tradicional espadaña cada vez más difícil de observar, que alberga la venerada imagen del patrón de esta localidad presidiendo un magnífico retablo.

 Una mirada vigilante

Los orígenes de esta torre se sitúan en un momento de transición arquitectónica y cultural, entre finales del siglo XV y principios del XVI: es decir, entre la desaparición del gótico y la aparición del renacimiento.
La configuración de su forma y la ventana trilobulada encuadran cronológicamente el estilo gótico; la presencia de troneras en las caras sur y norte de la torre permiten observar la tendencia arquitectónica militar renacentista que aparece en el Reino de Valencia en el siglo XV y plenamente en la segunda mitad del XVI. El edificio presenta una planta ligeramente cuadrada, estructurada en el interior en tres niveles y la planta baja está parcialmente enterrada a causa de la alteración de los niveles originales de asentamiento. Declarada Bien de Interés cultural por disposición adicional 2ª, Ley 16/ 1985

 Un pasado romano que dormita

La zona excavada del yacimiento de l’Almadrava corresponde a parte de una casa de campo romana, concretamente a una alfarería. Aunque se ha descubierto parte de un edificio con características propias de una casa señorial, la mayoría de las dependencias que han quedado a la vista describen una alfarería y permiten apreciar, además de las estancias de trabajo y vivienda para los obreros
-generalmente esclavos-, amplios porches para el secado de las piezas, pozos para extraer el agua necesaria y los hornos para cocer. Esta alfarería se dedicaba a la fabricación de tejas y ánforas.
Las ánforas podían contener vino, aceite o salazones que, con los cereales, suponían el 90% de los productos comercializados. Eran envases diseñados para el transporte marítimo y desechables ya que, una vez llegados a puerto y tras ser transvasado su contenido, se tiraban.

 Donde los hombres del mar, donde el horizonte

El entramado rocoso que se forma en esta playa permitía que con las redes estratégicamente colocadas por los pescadores se canalizaran los bancos de atún hasta las aguas poco profundas. En ellas se arremolinaban los peces y se creaban, pues, viveros naturales que permitían la captura fácil de las piezas.El entramado que se usaba como arte de pesca se denomina almadrava y dio nombre a esta playa. Los cantos rodados que el río ha ¡do arrastrando a su paso y que deposita en su salida al mar forman una playa singular de aguas claras.

Por otro lado las excavaciones han puesto de manifiesto las termas o baños de un edificio que por lacalidad y las comodidades debió corresponder al propietario de esta villa romana. Se supone que allado de la playa se situaron los embarcaderos de madera que servían para la carga del material producido en la alfarería. La singular configuración de la línea marítima forma parte importante en el quehacer y en la historia de Els Poblets, cuyos moradores también fueron gente de mar que, con sus artes de pesca llamados almadrava, dieron nombre a una atractiva playa de cantos rodados que antiguamente custodiaba un pequeño conjunto de casas de pescadores.